Una guía es útil solo si el lector puede saber de dónde sale cada dato, de cuándo es y qué falta por confirmar. Este es el procedimiento que aplicamos a convenios, trámites, seguridad industrial y herramientas.
Índice de contenidos
1. Empezamos por la pregunta, no por la norma
La norma es la fuente; el titular debe responder a una situación real. Buscamos primero qué necesita decidir el profesional y después identificamos el texto oficial que regula esa decisión.
2. Priorizamos la fuente primaria
- BOE, boletines autonómicos y provinciales para normas, convenios y calendarios.
- Sedes electrónicas y registros públicos para requisitos, formularios y comprobaciones.
- Documentación del fabricante cuando la afirmación se refiere a su producto, diferenciándola de una certificación administrativa.
- Fuentes secundarias solo para localizar preguntas o contrastar, nunca para sustituir el dato oficial disponible.
3. Verificamos antes de redactar
Las tablas complejas de boletines se extraen conservando su maquetación, se cuentan las filas y se contrastan visualmente. Las fechas se validan como fechas reales y se busca si hay acuerdos o correcciones posteriores. Una cifra que no coincide, un boletín mal atribuido o una fila desplazada bloquean la publicación.
Ninguna cifra se completa por aproximación. Si una fuente oficial no permite verificar un salario, tasa, plazo, seguro o festivo, se indica como pendiente o se retira.
4. Mostramos la trazabilidad
Cada guía debe identificar el boletín o sede, enlazar el documento cuando sea posible y mostrar la fecha de comprobación. Cuando una conclusión es una inferencia nuestra, se presenta como tal y se enseñan los datos que la sostienen.
5. Revisamos y corregimos
Las materias con cambios frecuentes llevan revisiones más cortas. Una corrección material se aplica al contenido, se vuelve a contrastar con la fuente y se documenta conforme a nuestra política de correcciones.
Fuentes y comprobación: procedimiento interno de verificación de Obrania, actualizado el 21-08-2026.